Enfermedad de Newcastle

Bio Zoo Enfermedad De Newcastle

Enfermedad De Newcastle

Una de las enfermedades de mayor importancia para la avicultura es la enfermedad de Newcastle, se han descrito brotes de esta enfermedad en diversas partes del planeta desde 1926, generando pérdidas económicas muy importantes para la industria productora de carne de pollo y huevo, así como en otras especies que pueden verse afectadas por esta enfermedad.

La enfermedad de Newcastle es causada por la infección de un virus miembro de la familia Paramyxoviridae. Existen 10 serotipos de paramixovirus aviar y el virus de la enfermedad de Newcastle pertenece al serotipo 1, por lo cual se le denomina como PMVA-1. Esta enfermedad genera problemas en diferentes sistemas del organismo, por lo cual sus signos clínicos son muy variados, encontrando afectaciones en el sistema respiratorio, digestivo y nervioso. Debido a la importancia que representa para la avicultura a nivel mundial, la información que existe sobre esta enfermedad es muy amplia, se han estudiado mucho sus causas, el desarrollo de la enfermedad y las opciones que existen para su prevención.

Los signos clínicos observados varían ampliamente, debido a que dependen de múltiples factores, tales como la cepa, coinfección con otros organismos, el estrés y el estado inmunológico. Sin embargo, lo más común es encontrar signos clínicos respiratorios, tos, jadeo, ruidos respiratorios, acompañados de letargia, anorexia y pluma erizada. A medida que la enfermedad avanza puede desarrollarse diarrea verdosa y comenzar a aparecer signos neurológicos como, temblores, espasmos, y tortícolis, este último es el signo más reconocido de Newcastle. También se observa disminución en la producción de huevo, huevos deformes, con cascaras rugosas o blandas, baja en la ganancia de peso y el porcentaje de mortalidad se ve aumentado, este dependerá del grado de patogenicidad de la cepa causante del brote.

Bio Zoo Ave Afectada Por Enfermedad De Newcastle

Ave Afectada Por Enfermedad De Newcastle

Las cepas existentes de PMVA-1 son clasificadas de acuerdo con los signos clínicos que producen en animales infectados y el tiempo de mortalidad embrionaria en cinco patotipos:

  • Entérico subclínico.
  • Lentogénico respiratorio.
  • Mesogénico.
  • Velogénico viscerotrópico.
  • Velogénico neurotrópico.

Para esta clasificación se toman como cepas lentogénicas aquellas cepas que al inocular una muestra del virus en el embrión tardan más de 90 horas en ocasionar su muerte. Las cepas que tardan entre 60 y 90 horas se consideran como mesogénicas y aquellas que ocasionan la muerte al embrión en menos de 60 horas se clasifican como velogénicas.

Otra clasificación se da por medio del índice de patogenicidad por inoculación intracerebral (IPIC). Para conocerlo se deben inocular aves de 1 día de edad por vía intracerebral y se observan sus reacciones durante 8 días, clasificándolas en tres tipos de reacción, normal, si presentó signos clínicos, o si le ocasionó la muerte, dando a cada una de estas un factor por el cual se multiplicarán el total de aves que presentaron una reacción específica, al final, el número de aves se divide entre la suma total de las multiplicaciones y al cociente obtenido se le denomina IPIC.

Ejemplo de un resultado de cálculo de IPIC


Estado

Día 1

Día 2

Día 3

Día 4

Día 5

Día 6

Día 7

Día 8

Suma

Factor

Total

Muerto

0

0

0

0

0

1

5

10

16

2

32

Signos

0

0

0

0

4

9

5

0

18

1

18

Normal

10

10

10

10

6

0

0

0

46

0

0

Total

80

3

50

IPIC = 3 + 50/80 = 0.66

2 = Muerto; 1 = signos; 0 = normal.

Adaptada de Trenchi, 2015.

Según el resultado, cuyos valores van desde 0 a 2, se consideran velogénicos o como aislamientos de alta patogenicidad, los resultados superiores a 0.70. Entre más cercano a 0.0 sea el IPIC de una cepa menor será su patogenicidad, es por esto que las cepas utilizadas para la producción de vacunas tienen un IPIC menor a 0.50, sin embargo se debe considerar que la inmunogenicidad de las cepas vacunales disminuye proporcionalmente a su virulencia, esto quiere decir que una cepa con IPIC de 0.40 tiene un poder inmunogénico superior a una cepa con un IPIC de 0.15, sin embargo ninguna de las dos cepas tiene la virulencia necesaria para enfermar a los animales vacunados, por lo cual ambas cepas se consideran seguras para su uso en la producción de vacunas.

La cepa La Sota, es una cepa lentogénica con un IPIC de 0.40, considerada de baja patogenicidad y alta inmunogenicidad. Se ha utilizado con éxito en la producción de vacunas vivas e inactivadas por muchos años, tiene gran capacidad de multiplicación, y un alto grado de invasión en los tejidos, gracias a estas características, al ser administrada viva en mucosas produce una buena respuesta del sistema inmunológico, detonando la producción de IgA, IgM e IgG en el organismo de las aves vacunadas.

En la vacunación contra la enfermedad de Newcastle con Cepa La sota, se utilizan virus vivos e inactivados. Los virus vivos pueden ser aplicados por vía nasal mediante aspersión, sin embargo, cuando se utiliza esta vía es importante cuidar el tamaño de las gotas, ya que el tamaño de las gotas determinará la profundidad de penetración en el aparato respiratorio, cuanto más profunda sea la penetración, mejor será la respuesta inmune pero al mismo tiempo, será más severa la reacción post vacunal, otra vía para su administración es la ocular, en la cual solamente se deja caer una gota en el ojo del animal con un aplicador, un tercer método para la aplicación de vacunas vivas es la vía oral, en esta, la vacuna se agrega en el agua de bebida para que sea consumida por las aves que queremos inmunizar.

Las vacunas inactivadas se aplican parenteralmente, vía subcutánea o intramuscular, estimulando la formación de anticuerpos con base en su masa antigénica, sin embargo, al no ser capaces de replicarse en los tejidos del ave vacunada y al ser aplicada por una vía distinta a la infección natural, no producen inmunidad tisular, pero estimula la producción de altos niveles de anticuerpos humorales, con la ventaja que se sostienen durante periodos relativamente largos.

La enfermedad de Newcastle debe ser controlada mediante estrategias de vacunación para evitar los perjuicios que genera en las parvadas. Recordemos que la enfermedad se puede comportar de maneras diferentes, de acuerdo con el tipo de explotación y al nivel de anticuerpos vacunales de las aves, por lo tanto, es recomendable la aplicación de múltiples dosis en una misma parvada, con esto aseguramos la protección de los animales frente a infecciones con virus de campo y evitaremos las perdidas productivas y económicas que genera.

Bibliografía

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Girón S.J. 1994. ¿Qué podremos hacer ante un brote de Newcastle?; Patología. Universidad Autónoma de Barcelona. España. P.209-219.

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